Votación de los diputados de Chihuahua

October 22, 2009 by blogabo

Los diputados por Chihuahua votaron de la siguiente manera en relación al proyecto de ingresos 2010 el cual aumenta los impuestos de ISR, IVA, entre otros. He de reconocer que no me imaginaba celebrándole algo al Diputado Ochoa, pero ahora lo hago. Fue el único de los diputados por Chihuahua que votó en contra.

Chihuahua María Antonieta Pérez Reyes PAN A Favor

Adriana Terrazas Porras PRI A Favor

Manuel Guillermo Márquez Lizalde PRI A Favor

Maurilio Ochoa Millán PRI En Contra

Guadalupe Pérez Domínguez PRI A Favor

Alejandro Cano Ricaud PRI A Favor

Luis Carlos Campos Villegas PRI A Favor

Jaime Flores Castañeda PRI A Favor

Héctor Agustín Murguía Lardizábal PRI A Favor

Fuente: http://gruporeforma.reforma.com/libre/offlines/calculadoralegislativa_web/Diputados/Diputados_1.htm

En apoyo a la liquidación de L y F del Centro

October 17, 2009 by blogabo

Otra vez Paco Calderón atina en decirlo y en manifestar de la mejor manera como se siente este blog. Fue un acierto liquidar a Luz y Fuerza del Centro. El gobierno federal no debe flaquear, puesto que ya está hecho.

Once again political cartoonist Paco Calderon knows exactly the right way to express the convictions of this blog. It was a clear success the decision to disestablish the government owned power company of central Mexico. The federal government shouldn’t step backward, what’s done its done.2009 10 14

Yoani

October 13, 2009 by blogabo

Escribe para los que aun están encantados con el régimen. Otra vez no la dejaron salir. Recomendación: http://desdecuba.com/generaciony/

+300,000 -299,000 +400,000 – 398,000 +500,000 – 497,000 +600,000 -Árboles para Chihuahua

September 12, 2009 by blogabo

Muchos árboles plantados recientemente en la ciudad de Chihuahua. ¿Dónde quedarán la gran mayoría de los árboles? No veremos 600,000 nuevos árboles en Chihuahua, acaso unos cuantos miles más. Seguimos plantando débiles arbolitos, apenas unas ramitas, que pronto mueren sin mantenimiento, sin agua, aplastados por un juego, arrollados por un auto sobre la banqueta, comidos por las vacas, por las liebres, por las cabras, trasplantadas algunas a patios y jardines privados. Seguimos prolongando con esta verde demagogía el tiempo que todas esas fosas y espacios públicos permanecerán vacíos. Es que ya hemos plantado árboles ahí el año pasado. No habrían suficientes árboles con talla capaz de establecerse pronto. No hay suficiente malla de gallinero para protegerlos. No hay suficiente agua. No hay suficiente personal, y simplemente no hay suficiente dinero para llevar a esos árboles a ser fuertes para madurar. Y a fin de cuentas, no hay la voluntad para aplicar conocimiento dónde, cómo, cuándo, cuántos, y un verdadero porqué plantarlos.  Todos estos programas son igualmente inefectivos e ineficientes desde el gobierno municipal hasta el gobierno federal. Habiendo verdaderas oportunidades verdes en la ciudad que se mantienen desaprovechadas, se prefiere la costumbre de los números.

Edificios costosos

July 7, 2009 by blogabo

Por Víctor Jiménez.

Tomado de la sección ARQUITEXTOS del periódico Reforma.

(30-Jun-2009).-

Hace mucho que el Gobierno mexicano dejó atrás una de las responsabilidades básicas de todo Estado: la construcción de edificios públicos. Queda, como excepción, la patéticamente célebre Biblioteca de Buenavista, nacida de la más errada vocación de su promotor: la de protagonista cultural. Y así salió. Por lo común los gobiernos tardopriístas y panistas se han dedicado a esperar a que un especulador (y buen amigo) erija una torre de oficinas y venga a ofrecérselas en renta. Así se enriquece el promotor, a cargo de nuestros impuestos, y ya que el funcionario tampoco se preocupa de que la renta sea la que sea, aún no sabemos qué parte le toca de la misma…

Lo anterior ocurre sin que se haya formulado tal política, alguna vez, de manera explícita. Debió ocurrir algo no muy publicable, en todos esos años, que hace que tal forma de hacer negocios fascine tanto a un lado como al otro del mostrador. Este fomento de los negocios privados con dinero público es típico de los economistas que han conducido a México a uno de los peores desempeños del mundo en cualquier orden, y por eso tiene un enorme valor testimonial algo que cobró actualidad hace apenas unos días.

No están para saberlo, pero desde hace veintitantos años no tengo televisión: por eso nunca he visto al señor Calderón y muy escasamente lo he escuchado, ya que cuando van a ponerlo en la radio de inmediato cambio de estación. Pero el viernes pasado oí que Carmen Aristegui iba a retransmitir un discurso de Calderón muy elogioso de las guarderías subrogadas, que ella quería relacionar con la justamente llamada por Granados Chapa, matanza de los niños de la guardería de Hermosillo, y no le cambié. Calderón habló en marzo pasado, y al no estar acostumbrado yo a escucharlo me sorprendió el tono desafiante que usaba para referirse a lo que debe percibir como una hazaña de su gobierno.

Aseguró primero que la idea de la subrogación había resuelto espléndidamente un problema sin hacer mucho gasto ni contratar empleados especializados ni, aún más grave para él, sindicalizados (curiosamente, el líder del sindicato del IMSS es candidato panista a diputado federal: ¿qué pensará de esto?), ya que las señoras que ponen estos negocios tienen experiencia como mamás. Olvidaba Calderón que si paso cine en mi casa y cobro al público asumo responsabilidades muy diferentes a que si pongo un DVD para mis hijos. Pero, sobre todo, se ufanaba Calderón de que esto se consiguiese sin hacer “edificios costosos”.

¡Vaya!, pensé: por fin un gobernante mexicano se refiere explícitamente al uso de edificios privados para economizar en el gasto de edificación necesario para el correcto desempeño de las funciones públicas.

En el contexto de lo de Sonora lo peor estaba aún por venir: usó Calderón en esa parte de su discurso de marzo pasado un tono desdeñoso hacia los críticos de la subrogación de guarderías, que anticipaban (usó esas palabras) “no sé qué tragedias”, eventualidad que debía ignorarse porque esas guarderías, dijo, estaban funcionado de maravilla: pocos gastos y muchas ganancias para los dueños de las casas (o bodegas, ahora sabemos).

Sonaba Calderón verdaderamente exultante.

En otro país, sin duda, tales palabras serían una autoincriminación si hubiese ocurrido, a partir de la política elogiada, una tragedia.

Como arquitecto no tuve duda mientras escuchaba lo anterior: una buena guardería es por necesidad un “edificio costoso” si la queremos segura, y así debería ser siempre.

Lo sabemos ahora mejor que antes del 5 de junio, cuando se incendió la guardería ABC. No se puede improvisar una en cualquier bodega o casa.

La alternativa (¿dónde escuchó Calderón la palabra “tragedia” aplicada a su programa de guarderías, sólo para mofarse de la misma?), también lo acabamos de comprobar, implica riesgos inaceptables. Lo mismo vale decir de cualquier edificio público.

No deben ser pocas las bombas de tiempo que renta actualmente el Gobierno Federal para alojar cualquier uso en ellas.

La estrategia de los negocios privados disfrazados como servicios públicos ha llegado demasiado lejos, y no importa que los economistas que han hundido a nuestro país en la descomposición calculen otra cosa: 48 víctimas (sin contar los heridos) de un demencial juego numérico sobre el papel son una “tragedia” (sí, acertó Calderón) mucho más cara que todos los ahorros del IMSS en “edificios costosos”.

Anular es votar

June 15, 2009 by blogabo

Por Denise Dresser

Anular es votar. Es participar. Es ir a la urna y depositar una boleta para expresar el descontento con un sistema democrático mal armado, que funciona muy bien para los partidos pero muy mal para los ciudadanos. Hemos construido una democracia parcial en la cual existe la capacidad de votar pero no de sancionar. Es como si usted -lector o lectora- contratara a un empleado, le pagara el sueldo durante los próximos tres años, y no pudiera despedirlo o castigarlo si su desempeño es malo, o atenta contra el bienestar de la empresa. Eso es, en efecto, lo que hemos venido haciendo: votando por personas a las cuales nunca volvemos a ver, cuyo comportamiento en el Congreso desconocemos, cuyo incentivo para representarnos es nulo porque al final de su periodo saltarán a otro puesto. Porque no hay reelección pero sí hay trampolín; porque nos han otorgado la capacidad para llevar a alguien al poder, pero no contamos con instrumentos para asegurar que lo ejerza en nuestro nombre. La anulación no busca acabar con la democracia sino aumentar su calidad y su representatividad. La anulación no intenta dinamitar el sistema de partidos sino mejorar su funcionamiento.

Anular es votar. Es contribuir. Es ir a la urna y votar por “Esperanza Marchita” o por cualquier candidato independiente, usando el único instrumento con el cual contamos. El único mecanismo -imperfecto, difuso, chato- que nuestra democracia trunca ofrece hoy en día. Porque llevamos años pidiendo que los partidos democraticen el sistema, sin que lo hayan hecho. Porque llevamos años exigiendo que combatan la corrupción, sin que hayan mostrado la menor disposición a ello. Porque llevamos periodo legislativo tras periodo legislativo de bancadas que congelan iniciativas prometidas durante la campaña y archivadas cuando llegan al poder.

Porque queremos ayudar desde afuera a los que están intentando reformar desde adentro; a aquellos que enfrentan cotidianamente la resistencia de partidos autistas que defienden intereses enquistados. Y esa inercia no se puede combatir -ya lo hemos visto- con lo que algunos proponen como solución. No basta con formar otro partido, si acaba corrompiéndose para sobrevivir. No basta con cabildear a los legisladores, si su futuro no depende de escuchar a los ciudadanos sino de disciplinarse ante su líder parlamentario o algún poder fáctico. No basta con organizar otro foro -como los tantos que hubo en torno a la reforma del Estado- para fomentar la discusión si ese foro va a terminar siendo ignorado. El problema fundamental del sistema político es la ausencia de mecanismos que le den a la ciudadanía peso y voz. Los incentivos del sistema político están mal alineados: los legisladores no necesitan escuchar a la ciudadanía ni atender sus reclamos, porque la longevidad política no depende del buen desempeño en el puesto. Entonces, la anulación no busca destruir el andamiaje institucional sino centrar la atención en sus imperfecciones y en lo que falta por hacer y mejorar.

Anular es votar. Es tratar de componer lo que está descompuesto. Es usar esta oportunidad para cambiar un sistema que privilegia la rotación partidista por encima de la representación ciudadana. Es usar esta oportunidad para rediseñar las reglas y no sólo votar para darle un par de curules más al PRD o al PAN. La anulación no entraña dejar en manos de otros la decisión, sino crear las condiciones para que los ciudadanos verdaderamente cuenten. La anulación no entraña fortalecer el “voto duro”, sino crear condiciones para que se vea reemplazado por el voto ciudadano. Para que el acarreo corporativo vaya perdiendo peso conforme aumente la participación de personas que creen en las instituciones en vez de desconfiar de ellas. Para que en lugar de cortejar a Elba Esther Gordillo o a Valdemar Gutiérrez, los partidos se vean obligados a cortejar a personas como usted.

Anular es votar. Es contribuir. Es diagnosticar problemas con la intención de proponer soluciones. Es apelar a los partidos para que comprendan la crisis de representación que han creado y busquen maneras de afrontarla. Y aunque el movimiento impulsado entre tantos mexicanos reúne diversos reclamos, parece haber consenso en torno a algunos ejes. La necesidad de darle a los ciudadanos una forma de castigar o premiar a sus representantes. El imperativo de las candidaturas ciudadanas independientes. La reducción del financiamiento público a los partidos. La posibilidad de incorporar figuras de participación directa como el plebiscito y el referéndum. La propuesta de atar el voto nulo a la cantidad de recursos que se destina a los partidos.

Todo ello con la intención de fortalecer la democracia y asegurar su representatividad. Todo ello con la intención de empujar a los partidos a enarbolar reformas que tanto resisten. Porque como decía Barack Obama a lo largo de su campaña presidencial: “el poder nunca concede por su propia cuenta”. Y la anulación del voto es una forma de obligar a que lo haga en nuestro nombre.

Basta10.com

June 13, 2009 by blogabo

Por Jaime Sánchez Susarrey

La clase política no imaginó la velocidad con la que ha sumado simpatizantes la iniciativa de anular el voto en las próximas elecciones. La clase política y los funcionarios del IFE deberían estar muy, pero muy agradecidos. El debate en torno a la anulación del voto ha despertado el interés ciudadano. Hartazgo y apatía eran las notas dominantes frente a campañas vacuas y promesas falsas. Amén de los insufribles spots que se transmiten todos los días cada hora por radio y televisión.
 
Pero en lugar de tomar el toro por los cuernos y entrar a un debate serio, los partidos, varios intelectuales e incluso algunos periodistas han respondido visceral e iracundamente. El IFE organizó una contracampaña a favor del voto y ya se levantan piras para inmolar a los herejes. Las denuncias y las descalificaciones, como enlisto a continuación, han sido la regla. Antes de desmenuzar los dichos de políticos, comunicadores y otros alebrijes, cabe preguntarse por qué se ha producido semejante reacción. La respuesta es simple: están sorprendidos y tienen miedo. Jamás imaginaron las dimensiones del fenómeno. Varias encuestas sitúan alrededor del 10 por ciento el número de ciudadanos que considera anular su voto.

El temor proviene de la velocidad del contagio. Berumen y Asociados estimaba a principios de mayo la intención de anular el voto en 8.6 por ciento. Tres semanas después, la cifra había subido al 9.7 por ciento. La gran incógnita, y de ahí el miedo, es qué pasará en las semanas que vienen.

Vayamos, ahora, a las perlas que se han tallado en los últimos días con “filosofía y sabiduría profundas”.

- La anulación del voto es un suicidio político (Santiago Creel).

¿Suicidio político? No, de ninguna manera. Un ciudadano que no encuentra un partido o un candidato que lo represente tiene toda la razón de abstenerse o de anular su voto. Su renuncia a ese derecho no es, al contrario de la muerte, definitiva ni absoluta, es circunstancial. Con la misma libertad que hoy dice no, mañana puede decir sí.

- El voto nulo es una trampa de la mafia (Andrés Manuel López Obrador).

Si “el rayito de esperanza” no existiera, habría que inventarlo. Su menosprecio de los ciudadanos es infinito: ninguno piensa ni tiene iniciativa, todos son idiotas y manipulados por “los de arriba”. Pero, además, la contradicción es estúpida: la condenación de AMLO se suma a la de Santiago Creel, los consejeros del IFE, los presidentes del PRI, PAN, PRD y otros notables integrantes (o empleados) de… “la mafia”. Entonces en qué quedamos.

- El voto nulo o en blanco ayuda al fraude electoral (locutora de la Ciudad de México).

Éste es el ejemplo perfecto de la degradación del lenguaje y de la incapacidad de discernimiento. Se da por hecho que se está fraguando un fraude electoral. Petición de principio que no exige demostración alguna. Lo que es evidente no se cuestiona. Pero además, se monta sobre ella una tesis que jamás se fundamenta. Todo conduce a una teoría barroca de un complot contra la izquierda: ciudadanos bienintencionados que terminan sirviendo a los intereses más perversos.

- Si no encuentras por quién votar, opta por el menos malo. La democracia no es el mejor régimen, es el menos malo (sentido común) 

La segunda frase es cierta. Fue acuñada por Winston Churchill. La primera, en cambio, es relativa. Nadie puede cuestionar que un elector decida su voto pragmáticamente. Pero nadie puede, tampoco, objetar la anulación del voto si todos los partidos resultan deleznables. Más aún, si esa anulación da pie a una serie de demandas para abrir el sistema de representación, limitar el poder de la partidocracia y derogar leyes que atentan contra derechos esenciales -como la libertad de expresión.

- El voto nulo fortalece a la partidocracia. No ir a votar, se repite a diestra y siniestra, equivale a dejar la decisión en manos de las clientelas partidarias y las organizaciones corporativas (vox populi).

Parece que sí, pero no es exacto. Primero, porque los candidatos de todos los partidos pasaron ya por el filtro de las cúpulas partidarias. Segundo, porque todos los partidos, sobre todos los tres grandes, tienen mecanismos corporativos y clientelistas. Tercero, porque independientemente de la abstención y la anulación, la Cámara de Diputados se integrará a tercios. Cuarto, porque entre los partidos pequeños no hay a cuál irle. En suma, porque un voto por un partido, cualquiera que sea, es un voto por la continuidad y la permanencia de la partidocracia.

- El voto nulo propiciará una crisis de representación política (anónimo).

No hay que confundir, como bien lo ha señalado Luis Carlos Ugalde, el síntoma con la enfermedad. Los movimientos por la anulación del voto expresan un hartazgo. Los ciudadanos se saben y se sienten mal o no representados. La anulación del voto es efecto de la crisis de representación y no al revés.

- El voto nulo equivale a cero y ya se sabe que cero más cero es igual a cero (la eminencia GRIS -así con mayúsculas- de la contrarreforma electoral de 2007).

Y no. Detrás de un voto nulo hay un ciudadano inconforme, activo e informado. Un ciudadano que ha dado un primer paso y, muy probablemente, dará otros contra la partidocracia y la contrarreforma electoral de 2007. Al final sabremos cuántos son. Pero muchos o pocos, jamás sumarán cero.

Si los perros ladran es que avanzamos, Sancho. La molestia y las reacciones viscerales lo confirman. Vale. Es el momento y la oportunidad de enviar un mensaje simple y contundente: no a la partidocracia, sí a la participación ciudadana.

Hay que dar el primer paso este 5 de julio. No será el último ni el definitivo. Pero no hay otra manera de iniciar una marcha que será tan larga o tan corta como sea necesario. Toma el sendero del voto nulo y del no a la partidocracia por www.basta10.com.

¡Basta/10!

June 6, 2009 by blogabo

Por Jaime Sánchez Susarrey

Al menos 10 demandas se pueden impulsar luego de la anulación del voto; el objetivo del movimiento que inicia debe ser romper el monopolio de los partidos.

Todas las promesas que hicieron PAN, PRI y PRD en la pasada reforma electoral se han cumplido cabalmente, pero al revés. Prometieron el fin de la “spotización” de la política. Hoy tenemos 23 millones 400 mil spots carentes de contenido. Prometieron elevar el nivel del debate. A la fecha no hay propuestas ni confrontación de las mismas. Prometieron terminar con las campañas negativas. La realidad es que las descalificaciones se han trasladado de los medios electrónicos a internet.

Anunciaron un IFE con autoridad moral y respetado por todos los partidos. La verdad es que los consejeros y los magistrados del Trife se han convertido en grandes censores con criterios grotescos. En suma, la contrarreforma de 2007 vulneró la autonomía y la credibilidad de las instituciones, arrasó los logros que se habían alcanzado en equidad y transparencia en 1996 y, sobre todo, coartó el derecho a la libertad de expresión y de información de todos los ciudadanos.

 Éste es el contexto de la elección intermedia. Cabe por lo mismo preguntarse por quién y para qué votar.

 ¿Se debe votar por el PRI? ¿Por el partido que impulsó la contrarreforma electoral de 2007 y que -en boca del senador Beltrones- amenazó al gobierno con vetar la reforma fiscal si no se efectuaba la contrarreforma electoral? ¿Se debe votar por los priistas que se pelearon con un molino de viento, la privatización de Pemex, y luego aprobaron una reforma pírrica que no sirve para nada?

 ¿Hacia dónde voltear entonces? ¿Hacia el partido en el gobierno? ¿El partido que, con la venia del presidente de la República, cambió principios (derecho a la libertad de expresión y de información), convicciones democráticas (el derecho de los ciudadanos a participar libremente en política) e instituciones (la autonomía y legitimidad del IFE) por un plato de lentejas (una “reforma fiscal”)? ¿El partido que alabó y festejó las reformas por consenso como si los acuerdos unánimes fueran la esencia de la democracia?

 ¿Y qué decir del PRD? La corriente Nueva Izquierda que comanda Jesús Ortega es mil veces mejor que López Obrador. No hay ninguna duda al respecto. Pero carece de un proyecto moderno y democrático. Sigue anclada en viejos prejuicios. Por eso apoyó la contrarreforma electoral y la festejó como un avance. Por eso combatió, aliada al PRI más rancio y anquilosado, el fantasma de la privatización de Pemex. Y lo peor, los perredistas  siguen siendo chantajeados por el “rayito de esperanza”.

 La solución tampoco está en los mal llamados partidos emergentes. Se trata, más bien, de pequeños negocios muy rentables. El Partido Verde pertenece a la familia González Torres. La maestra Gordillo utiliza al Panal como un instrumento de sus intereses. El Partido del Trabajo sigue siendo “maoísta” en el siglo XXI. Convergencia es propiedad de Dante Delgado. Y el Partido Socialdemócrata no encuentra la brújula y es muy probable que pierda el registro. La consistencia y la cohesión de todos los partidos pequeños no dependen de un proyecto ideológico ni de un programa. Dependen de los recursos públicos que reciben y de las canonjías que otorgan a sus militantes privilegiados: alíneate y recibirás un hueso. No viven para la política, sino de la política. Por eso el pragmatismo y el oportunismo son su santo y seña. El Partido Verde es único en el mundo. Ningún otro movimiento ecologista está a favor de la pena de muerte y en contra de la despenalización del aborto.

 No hay, pues, por quién votar. Pero la segunda pregunta debe formularse: ¿para qué votar? ¿Para que los diputados y los senadores de distintos colores se fundan en la noche del consenso donde todos los partidos son iguales? ¿Para que una vez que pase la elección se congreguen los diputados para imponernos más IETU y más ISR (Impuesto Sobre la Renta) sin tocar a informales ni evasores? ¿Para que la partidocracia se sirva con la cuchara grande y no se preocupe por el hartazgo ciudadano?

 La abstención o la anulación del voto, en todas sus variantes, no son el mejor camino. No son siquiera recursos que se puedan utilizar y promover indefinidamente. Pero en esta elección intermedia es la única herramienta que la arrogancia y la voracidad de los partidos nos han dejado. La esencia del planteamiento es clara: la partidocracia no representa a los ciudadanos ni se preocupa por ellos, su objetivo es preservar sus intereses aun a costa de atentar contra derechos fundamentales -como la libertad de expresión. El rechazo es importante, además, porque es claro que la contrarreforma de 2007 es un verdadero desastre. En privado y en público políticos de varios colores reconocen que sobrerregularon las campañas y que será indispensable revisar un sinnúmero de artículos. Por eso, la anulación o la abstención el próximo 5 de julio debe ser el inicio de un movimiento ciudadano que se proponga romper el monopolio de los partidos.

 ¿Cómo? Enarbolando 10 demandas:

 1) reelección de diputados, senadores y presidentes municipales;

2) reducción a 100 de los diputados de representación proporcional;

3) desaparición de los senadores de representación proporcional;

4) derogación del párrafo del artículo 41 constitucional que prohíbe las campañas negativas;

5) no a la censura -libertad en los medios de comunicación electrónicos;

6) reducción drástica del financiamiento público a los partidos;

7) recuperación plena de la autonomía del IFE;

8) arrancarle a los partidos el nombramiento de los consejeros del IFE;

9) instaurar las candidaturas independientes;

10) crear la figura de plebiscito.

 Este 5 de julio hay que acudir a las urnas, sustraer la boleta, anularla con la leyenda: ¡Basta/10!, exhibirla en el auto o en la casa e iniciar así el movimiento de protesta.

Publicado en el periódico Reforma el 6 de junio del 2009.

Estas elecciones:

June 3, 2009 by blogabo

TAMBIEN ANULARE MI VOTO

Demoliendo la modernidad en Chihuahua

May 19, 2009 by blogabo

2009 05 19 050

Según el libro “Los Constructores de la Ciudad Moderna” escrito por mi exprofesora y colega Esther Enríquez, el edificio de departamentos recién demolido en la Calle 12 #2411 de esta ciudad capital perteneció originalmente al Señor David Prieto, diseñado por el arquitecto, y también exprofesor mio, Don Héctor Enríquez, y fue construído por los Ingenieros Durán y Enríquez.

He visitado lo que queda de él, su ruina, este pasado fin de semana.

Era un edificio de líneas sencillas hacia la calle. Con paramento cero, respondiendo a su entorno, de dos niveles. La fachada frontal estando dividida en dos organizaba de un lado, el derecho viendo de frente, a la barra de departamentos que se extendía hasta el fondo del predio unos 40 metros. La otra mitad de la fachada era el ingreso vehicular para el estacionamiento alineado frente a la barra y las unidades. Sobre el acceso un terraza que hacía la diferencia, la única, para el departamento de la planta alta al frente, daba continuidad a los elementos estructurales que así lograban terminar una caja rectangular en la calle 12. El programa de los 8 o 10 departamentos era de una sala comedor, cocina, un baño, tres recámaras, azotea con una recámara y baño para la servidumbre. Un programa urbano, lleno de fe en la ciudad, donde las clases sociales que podrían pagarse a una empleada doméstica de tiempo completo estarían interesadas en rentar uno de estos apartamentos convenientemente ubicados en el centro de la ciudad. Cosa que no secedía en los últimos años del edificio, pues habiendo vivido ahí comprobé que ninguno de nosotros tenía alguién viviendo en esos cuartos. El nuestro, al menos, estaba ocupado por cajas sucías y polvorientas de la oficina del licenciado del departamento de al frente en planta baja que era además el propietario antes de venderlo a la escuela que ocupa buena parte de la cuadra, y quienes decidieron demoler para construir y extender su programa con una preparatoria.

He recorrido el centro de la ciudad y encuentro que continúan apareciendo numerosos vacíos en los cuales los restos de los muros de colindancia, medianeros, de adobe, revelan lo que hubo. En contraste con esto, hay pocos edificios de departamentos modernos en el centro urbano. Algunos ocupan espacios urbanos de gran relevancia, otros, los menos, son más bien discretos. Aunque al parecer la mayoría se encuentra casi completamente ocupada, el edificio de la calle 12, cuando lo dejamos en el 2006, tendría la mitad de los departamentos vacíos. Las rentas se juzgaban muy altas para el estado de conservación que no era bueno, pero tampoco era malo. Creo que más bien se juzgaba esa expresión de antiguedad que tienen las líneas modernas para la mayoría de la gente.

Habrá muchas memorias aun reposando en la masa de escombros que aun aguarda ser recogida, pero en general, en mi opinión, la más importante es una vez más la manifestación de que Chihuahua se resiste a ser más ciudad.