Archive for May, 2006

BALONPIE 02

May 22, 2006

Lo recordé el sábado pasado, era Karl Heinz Rumenige. Busqué en la www para confirmar, pero todo salió en alemán.

BALONPIE 01

May 20, 2006

Aunque en ocasiones quiera, es difícil sustraerme del fútbol en la época mundialista. Eventualmente entiendo que va en contra de toda lógica intelectual o pragmática; pero ni modo. Como me es imposible, y además es tan fuerte que me hace escribir en este espacio que había abandonado a las imágenes desde hace meses, mejor extiendo algo de mi visión personal del deporte, que creo, es una formidable analogía de nuestro mundo.
El fútbol lo he visto, jugado, sentido, sufrido, disfrutado, y extrañado. De cuando jugaba en la selección de mi secundaria y mi preparatoria (que estaba ahí más por elección personal que por haber sido en realidad “seleccionado”) tengo algunos de los recuerdos más vívidos de mi completa memoria construída hasta el día de hoy. No sé si recordaré lo que creo es la primera ocasión que me tomo para escribir de fútbol; pero inspirado por los tiempos, me lanzo de cabeza.
Mi primer recuerdo del balonpie televisado o admirado data de 1982 cuando en España se jugaba la copa mundial, y yo pasaba uno de mis veranos completos de infancia en la ciudad de México. Rossi, Zico, Platini, eran sustituidos en un campo de juego en la casa de mi abuela, en la cual con mi hermano y mi primo nos deleitabamos sustituyendo a los famosos materializados en unos bloquecitos de madera que pateaban un botón, y que por turnos y proximidad le rompían la cintura a los contrincantes sobre un frío piso de concreto blanco pulido con pequeñas piedras de mármol cortadas, haciendo las veces del campo.
En este momento casi estoy seguro de que Italia llegó lejos si no es que a la final, pero no me acuerdo. Lo que sí sé, es que uno de los partidos de España lo ví en el departamento de mi tía abuela en la Calle de Volga, cerca de Reforma. Fue algo intenso.
Durante el verano jugamos tardes enteras partidos de madera. Inclusive hacíamos cascaritas entre los comerciales de la tele. No podíamos perdernos las caricaturas y al tío Gamboín. Todo ello eran grandes responsabilidades.
Terminó ese verano y ahí mis memorias de dicha justa. Tengo amnesia futbolística de 1982 a 1986. Hasta que llegó el mundial de México.
Aquel despilfarro local es enmarañado y acompañado por la boda de mi primera hermana (y hermano). Antes de irnos a la ceremonia no queriamos despegarnos de la televisión, uno de los partidos importantes estaba en curso. Antes o después veo con claridad el gol de Manuel Negrete de pinza ¿Contra Bélgica? El día del juego contra alemania en cuartos de final fue domingo. Mi padre y algunos de mis hermanos estábamos frente al televisor. México portaba un uniforme algo raro. Hugo estaba en la cancha. al igual que Aguirre, España, Tena… Perdimos en tiros de castigo! Hugo restregaba sus cabellos contra su craneo. ¡Olaf Heredia quizás también! Larios debió haberse doblado (como le era natural gravitacionalmente con esa imponente figura) incrédulo, volteando al cielo. Mi madre maldecía a Jurgen Klinsman, a Rudi “Feler”, a todos esos tanques, malditos alemanes, en pleno proceso de convertirse en fanática del fútbol (contra todos los pronósticos). Había un centro delantero aleman que mi padre nos había advertido era muy bueno, aunque ya en las últimas de su periodo futbolístico. Con un uniforme coloreado en consecuentes figuras geométricas, los duros rostros alemanes se nos escurrieron; sin embargo, fue mejor perder contra los teutones, lo de Brasil de un lado, y la mano de Díos del otro no estaba para guerras fraticidas. El director técnico germano era alguién respetable y además tienen fama de ser duros, parcos, directos, además de contar con una cintura que en lugar de quebrar al adversario, funciona como un resorte frontal adicional a su tracción bípeda. Miguel de la Madrid observaba. Pique dejaba de moverse como en tercer grado de ebriedad (siempre parecía estar a punto de deshacerse). la Chiquitibum clausuraba anticipadamente su figura, y yo imprimía por primera vez en mi cabeza el logo y mensaje de una cerveza. Se acababa el domingo.
No siento que valga la pena seguir pagando la tenencia de mi auto por eso. ¡Joder! Pero si ya no tengo.

TRANSFORMACIONES ESPACIALES 01

May 11, 2006