Asistí a la conferencia anual de CELA (Council of Educators in Landscape Architecture) llevada a cabo en Penn State, State College, Pennsylvania la semana pasada. Presenté un ensayo que escribí en su mayor parte durante el primer semestre de la maestría el año pasado, texto que creo comienza a perfilar uno de mis temas de investigación. Tengo que confesar que el formato de este tipo de congresos me decepcionó. 2 días completos de 6 a 8 sesiones simultáneas cada 2 horas. Cada una de esas sesiones se divide en 3 presentaciones de 20 minutos cada una y una sección final de preguntas y respuestas. El tiempo se nos acabó a todos antes de tiempo, creo que aun a los experimentados. El espacio era poco digno para mis expectativas (un salón en la escuela de música contigua al diametralmente opuesto virtuoso edificio de arquitectura que también estaba disponible pero que no tuve la suerte de usarlo para mi charla) así como la asistencia promedio además de los conferencistas era de 10 a 12 personas el jueves, disminuyendo a 6 a 8 el sábado. En fin, fue una buena primera experiencia de congreso de los que me deberán tocar muchos más como parte de mis deberes académicos. Mi sesión se podría categorizar como de temática latinoamericana en la que, además de mi apología por el mundo informal de la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, presentó un puertoriqueño su correspondiente apología por la iconografía de San Juan y un gringo con un estudio de la influencia latina en la habitación del downtown de un poblado histórico de Pennsylvania (donde se esforzó en sacar conclusiones de un estudio de campo muy limitado con un universo de 15 personas! Ah, estudiantes de doctorados). La rescatable fueron las preguntas y respuestas del final de la sesión que al menos comprobaron que los escuchas no estaban dormidos. Del viaje rescato también el paisaje rural de Pennsylvania -con todo y sus genuinos “Amish” que vi en un mercado sobre ruedas-, el lineal centro urbano de State College, teniendo de un lado las tiendas/bares/restaurantes y del otro la universidad, y sobretodo el nuevo edificio de arquitectura de Penn State. De lo mejor que me ha tocado conocer en cuanto a este tipo de edificios, de los cuales pronto tendré en mi haber una pieza con el nuevo edificio del ISAD en Chihuahua. Desafortunadamente -a menos de que me sorprendan- creo que no se incluyeron detalles como esta escoba-empotrada/oculta-en-columna-de-acero que emplea muy adecuadamente el recogedor como ¿zoclo?
Más fotos del edificio aquí.

