En días pasados regresamos de Chihuahua a Phoenix siguiendo la ruta normal de Chihuahua a El Paso, y de ahí tomar la interestatal 10 al poniente que nos deja a un par de millas de casa. Desde que salimos de Chihuahua habia viento. Sabiamos que teníamos que salir temprano de Chihuahua. Los vientos frecuentemente aumentan junto con la temperatura del aire, así que nos apresuramos. Sabiamos que posiblemente lo peor vendría después de Villa Ahumada y así fue. Por momentos no vimos casi nada y por instantes nada. Luego llegaron las dunas de Samalayuca y pudimos ver, más el viento no cesó. Y no cesó hasta entrando al estado de Arizona. Después de Las Cruces tomamos rumbo a Deming y después de este pequeño poblado -idoneo para comer algo en la ruta-, las condiciones empeoraron al doble que en México. Por tramos no vimos casi nada. Pasamos algunos letreros que advertían de ”Extreme Caution: Zero Visibility Possible” que como me decía un colega mio “thank you! I know the wind is blowing!”. Entretanto nosotros pasamos a baja velocidad por esa invisibilidad cero. En una sección carretera con un carril ancho de seguridad o acotamiento, algunos autos decidían tomar su derecha y detenerse y esperar a que pasara la tormenta. Otros decidimos seguir, a cuenta de nuestro riesgo. Seguimos lentamente, detrás, y relativamente cerca a un tractocamión -madrina- cargando autos que por su altura y tamaño -y blindaje- ofrecía alguna sensación de protección. Afortunadamente no pasó nada. No escribo estas líneas como anécdota sino como crítica. Un par de horas después de que nosotros pasamos por la zona de invisibilidad cero al norte de Villa Ahumada hubo un accidente que involucró más de una veintena de autos. Una persona murió arrollada por alguién, que si la vio la vio demasiado tarde, al dejar la relativa protección de la estructura del automóvil. El asunto es que si nosotros sabiamos, ellos sabían, todos sabiamos, y la carretera no tiene un carril ancho -acotamiento- para detenerse en los casos de invisibilidad cero, no entiendo porque las autoridades no cerraron antes la carretera. ¿Tiene que suceder un accidente de ese tipo para que al día siguiente -o inmediatamente después del accidente- con las descritas condiciones atmosféricas se aplique la prevención y ahora sí se cierren las carreteras? Nadie nos advirtió en las casetas de cobro, que ya habíamos pasado y pagado dos, una de ellas en Villa Ahumada (no sé si les habrán advertido a los que pasaron un par de horas después). Y lo peor es que les seguimos pagando -a las autoridades competentes: estado y federación- y seguimos con el patrón de ahogado el niño a tapar el pozo.

March 28, 2008 at 3:00 pm |
que onda mi gabo
y si, asi podemos seguir la lista de cosas que se dejan de hacer, solo por que la burocracia no se ponen las pilas en nada, solamente existen acusaciones de robos y despojos en nuestra politica. a mi tambien me han tocados esas tormentas de arena y que miedo estar en medio de una.
saludos