Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Votación de los diputados de Chihuahua

October 22, 2009

Los diputados por Chihuahua votaron de la siguiente manera en relación al proyecto de ingresos 2010 el cual aumenta los impuestos de ISR, IVA, entre otros. He de reconocer que no me imaginaba celebrándole algo al Diputado Ochoa, pero ahora lo hago. Fue el único de los diputados por Chihuahua que votó en contra.

Chihuahua María Antonieta Pérez Reyes PAN A Favor

Adriana Terrazas Porras PRI A Favor

Manuel Guillermo Márquez Lizalde PRI A Favor

Maurilio Ochoa Millán PRI En Contra

Guadalupe Pérez Domínguez PRI A Favor

Alejandro Cano Ricaud PRI A Favor

Luis Carlos Campos Villegas PRI A Favor

Jaime Flores Castañeda PRI A Favor

Héctor Agustín Murguía Lardizábal PRI A Favor

Fuente: http://gruporeforma.reforma.com/libre/offlines/calculadoralegislativa_web/Diputados/Diputados_1.htm

Yoani

October 13, 2009

Escribe para los que aun están encantados con el régimen. Otra vez no la dejaron salir. Recomendación: http://desdecuba.com/generaciony/

+300,000 -299,000 +400,000 – 398,000 +500,000 – 497,000 +600,000 -Árboles para Chihuahua

September 12, 2009

Muchos árboles plantados recientemente en la ciudad de Chihuahua. ¿Dónde quedarán la gran mayoría de los árboles? No veremos 600,000 nuevos árboles en Chihuahua, acaso unos cuantos miles más. Seguimos plantando débiles arbolitos, apenas unas ramitas, que pronto mueren sin mantenimiento, sin agua, aplastados por un juego, arrollados por un auto sobre la banqueta, comidos por las vacas, por las liebres, por las cabras, trasplantadas algunas a patios y jardines privados. Seguimos prolongando con esta verde demagogía el tiempo que todas esas fosas y espacios públicos permanecerán vacíos. Es que ya hemos plantado árboles ahí el año pasado. No habrían suficientes árboles con talla capaz de establecerse pronto. No hay suficiente malla de gallinero para protegerlos. No hay suficiente agua. No hay suficiente personal, y simplemente no hay suficiente dinero para llevar a esos árboles a ser fuertes para madurar. Y a fin de cuentas, no hay la voluntad para aplicar conocimiento dónde, cómo, cuándo, cuántos, y un verdadero porqué plantarlos.  Todos estos programas son igualmente inefectivos e ineficientes desde el gobierno municipal hasta el gobierno federal. Habiendo verdaderas oportunidades verdes en la ciudad que se mantienen desaprovechadas, se prefiere la costumbre de los números.

Edificios costosos

July 7, 2009

Por Víctor Jiménez.

Tomado de la sección ARQUITEXTOS del periódico Reforma.

(30-Jun-2009).-

Hace mucho que el Gobierno mexicano dejó atrás una de las responsabilidades básicas de todo Estado: la construcción de edificios públicos. Queda, como excepción, la patéticamente célebre Biblioteca de Buenavista, nacida de la más errada vocación de su promotor: la de protagonista cultural. Y así salió. Por lo común los gobiernos tardopriístas y panistas se han dedicado a esperar a que un especulador (y buen amigo) erija una torre de oficinas y venga a ofrecérselas en renta. Así se enriquece el promotor, a cargo de nuestros impuestos, y ya que el funcionario tampoco se preocupa de que la renta sea la que sea, aún no sabemos qué parte le toca de la misma…

Lo anterior ocurre sin que se haya formulado tal política, alguna vez, de manera explícita. Debió ocurrir algo no muy publicable, en todos esos años, que hace que tal forma de hacer negocios fascine tanto a un lado como al otro del mostrador. Este fomento de los negocios privados con dinero público es típico de los economistas que han conducido a México a uno de los peores desempeños del mundo en cualquier orden, y por eso tiene un enorme valor testimonial algo que cobró actualidad hace apenas unos días.

No están para saberlo, pero desde hace veintitantos años no tengo televisión: por eso nunca he visto al señor Calderón y muy escasamente lo he escuchado, ya que cuando van a ponerlo en la radio de inmediato cambio de estación. Pero el viernes pasado oí que Carmen Aristegui iba a retransmitir un discurso de Calderón muy elogioso de las guarderías subrogadas, que ella quería relacionar con la justamente llamada por Granados Chapa, matanza de los niños de la guardería de Hermosillo, y no le cambié. Calderón habló en marzo pasado, y al no estar acostumbrado yo a escucharlo me sorprendió el tono desafiante que usaba para referirse a lo que debe percibir como una hazaña de su gobierno.

Aseguró primero que la idea de la subrogación había resuelto espléndidamente un problema sin hacer mucho gasto ni contratar empleados especializados ni, aún más grave para él, sindicalizados (curiosamente, el líder del sindicato del IMSS es candidato panista a diputado federal: ¿qué pensará de esto?), ya que las señoras que ponen estos negocios tienen experiencia como mamás. Olvidaba Calderón que si paso cine en mi casa y cobro al público asumo responsabilidades muy diferentes a que si pongo un DVD para mis hijos. Pero, sobre todo, se ufanaba Calderón de que esto se consiguiese sin hacer “edificios costosos”.

¡Vaya!, pensé: por fin un gobernante mexicano se refiere explícitamente al uso de edificios privados para economizar en el gasto de edificación necesario para el correcto desempeño de las funciones públicas.

En el contexto de lo de Sonora lo peor estaba aún por venir: usó Calderón en esa parte de su discurso de marzo pasado un tono desdeñoso hacia los críticos de la subrogación de guarderías, que anticipaban (usó esas palabras) “no sé qué tragedias”, eventualidad que debía ignorarse porque esas guarderías, dijo, estaban funcionado de maravilla: pocos gastos y muchas ganancias para los dueños de las casas (o bodegas, ahora sabemos).

Sonaba Calderón verdaderamente exultante.

En otro país, sin duda, tales palabras serían una autoincriminación si hubiese ocurrido, a partir de la política elogiada, una tragedia.

Como arquitecto no tuve duda mientras escuchaba lo anterior: una buena guardería es por necesidad un “edificio costoso” si la queremos segura, y así debería ser siempre.

Lo sabemos ahora mejor que antes del 5 de junio, cuando se incendió la guardería ABC. No se puede improvisar una en cualquier bodega o casa.

La alternativa (¿dónde escuchó Calderón la palabra “tragedia” aplicada a su programa de guarderías, sólo para mofarse de la misma?), también lo acabamos de comprobar, implica riesgos inaceptables. Lo mismo vale decir de cualquier edificio público.

No deben ser pocas las bombas de tiempo que renta actualmente el Gobierno Federal para alojar cualquier uso en ellas.

La estrategia de los negocios privados disfrazados como servicios públicos ha llegado demasiado lejos, y no importa que los economistas que han hundido a nuestro país en la descomposición calculen otra cosa: 48 víctimas (sin contar los heridos) de un demencial juego numérico sobre el papel son una “tragedia” (sí, acertó Calderón) mucho más cara que todos los ahorros del IMSS en “edificios costosos”.

Anular es votar

June 15, 2009

Por Denise Dresser

Anular es votar. Es participar. Es ir a la urna y depositar una boleta para expresar el descontento con un sistema democrático mal armado, que funciona muy bien para los partidos pero muy mal para los ciudadanos. Hemos construido una democracia parcial en la cual existe la capacidad de votar pero no de sancionar. Es como si usted -lector o lectora- contratara a un empleado, le pagara el sueldo durante los próximos tres años, y no pudiera despedirlo o castigarlo si su desempeño es malo, o atenta contra el bienestar de la empresa. Eso es, en efecto, lo que hemos venido haciendo: votando por personas a las cuales nunca volvemos a ver, cuyo comportamiento en el Congreso desconocemos, cuyo incentivo para representarnos es nulo porque al final de su periodo saltarán a otro puesto. Porque no hay reelección pero sí hay trampolín; porque nos han otorgado la capacidad para llevar a alguien al poder, pero no contamos con instrumentos para asegurar que lo ejerza en nuestro nombre. La anulación no busca acabar con la democracia sino aumentar su calidad y su representatividad. La anulación no intenta dinamitar el sistema de partidos sino mejorar su funcionamiento.

Anular es votar. Es contribuir. Es ir a la urna y votar por “Esperanza Marchita” o por cualquier candidato independiente, usando el único instrumento con el cual contamos. El único mecanismo -imperfecto, difuso, chato- que nuestra democracia trunca ofrece hoy en día. Porque llevamos años pidiendo que los partidos democraticen el sistema, sin que lo hayan hecho. Porque llevamos años exigiendo que combatan la corrupción, sin que hayan mostrado la menor disposición a ello. Porque llevamos periodo legislativo tras periodo legislativo de bancadas que congelan iniciativas prometidas durante la campaña y archivadas cuando llegan al poder.

Porque queremos ayudar desde afuera a los que están intentando reformar desde adentro; a aquellos que enfrentan cotidianamente la resistencia de partidos autistas que defienden intereses enquistados. Y esa inercia no se puede combatir -ya lo hemos visto- con lo que algunos proponen como solución. No basta con formar otro partido, si acaba corrompiéndose para sobrevivir. No basta con cabildear a los legisladores, si su futuro no depende de escuchar a los ciudadanos sino de disciplinarse ante su líder parlamentario o algún poder fáctico. No basta con organizar otro foro -como los tantos que hubo en torno a la reforma del Estado- para fomentar la discusión si ese foro va a terminar siendo ignorado. El problema fundamental del sistema político es la ausencia de mecanismos que le den a la ciudadanía peso y voz. Los incentivos del sistema político están mal alineados: los legisladores no necesitan escuchar a la ciudadanía ni atender sus reclamos, porque la longevidad política no depende del buen desempeño en el puesto. Entonces, la anulación no busca destruir el andamiaje institucional sino centrar la atención en sus imperfecciones y en lo que falta por hacer y mejorar.

Anular es votar. Es tratar de componer lo que está descompuesto. Es usar esta oportunidad para cambiar un sistema que privilegia la rotación partidista por encima de la representación ciudadana. Es usar esta oportunidad para rediseñar las reglas y no sólo votar para darle un par de curules más al PRD o al PAN. La anulación no entraña dejar en manos de otros la decisión, sino crear las condiciones para que los ciudadanos verdaderamente cuenten. La anulación no entraña fortalecer el “voto duro”, sino crear condiciones para que se vea reemplazado por el voto ciudadano. Para que el acarreo corporativo vaya perdiendo peso conforme aumente la participación de personas que creen en las instituciones en vez de desconfiar de ellas. Para que en lugar de cortejar a Elba Esther Gordillo o a Valdemar Gutiérrez, los partidos se vean obligados a cortejar a personas como usted.

Anular es votar. Es contribuir. Es diagnosticar problemas con la intención de proponer soluciones. Es apelar a los partidos para que comprendan la crisis de representación que han creado y busquen maneras de afrontarla. Y aunque el movimiento impulsado entre tantos mexicanos reúne diversos reclamos, parece haber consenso en torno a algunos ejes. La necesidad de darle a los ciudadanos una forma de castigar o premiar a sus representantes. El imperativo de las candidaturas ciudadanas independientes. La reducción del financiamiento público a los partidos. La posibilidad de incorporar figuras de participación directa como el plebiscito y el referéndum. La propuesta de atar el voto nulo a la cantidad de recursos que se destina a los partidos.

Todo ello con la intención de fortalecer la democracia y asegurar su representatividad. Todo ello con la intención de empujar a los partidos a enarbolar reformas que tanto resisten. Porque como decía Barack Obama a lo largo de su campaña presidencial: “el poder nunca concede por su propia cuenta”. Y la anulación del voto es una forma de obligar a que lo haga en nuestro nombre.

Demoliendo la modernidad en Chihuahua

May 19, 2009

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Según el libro “Los Constructores de la Ciudad Moderna” escrito por mi exprofesora y colega Esther Enríquez, el edificio de departamentos recién demolido en la Calle 12 #2411 de esta ciudad capital perteneció originalmente al Señor David Prieto, diseñado por el arquitecto, y también exprofesor mio, Don Héctor Enríquez, y fue construído por los Ingenieros Durán y Enríquez.

He visitado lo que queda de él, su ruina, este pasado fin de semana.

Era un edificio de líneas sencillas hacia la calle. Con paramento cero, respondiendo a su entorno, de dos niveles. La fachada frontal estando dividida en dos organizaba de un lado, el derecho viendo de frente, a la barra de departamentos que se extendía hasta el fondo del predio unos 40 metros. La otra mitad de la fachada era el ingreso vehicular para el estacionamiento alineado frente a la barra y las unidades. Sobre el acceso un terraza que hacía la diferencia, la única, para el departamento de la planta alta al frente, daba continuidad a los elementos estructurales que así lograban terminar una caja rectangular en la calle 12. El programa de los 8 o 10 departamentos era de una sala comedor, cocina, un baño, tres recámaras, azotea con una recámara y baño para la servidumbre. Un programa urbano, lleno de fe en la ciudad, donde las clases sociales que podrían pagarse a una empleada doméstica de tiempo completo estarían interesadas en rentar uno de estos apartamentos convenientemente ubicados en el centro de la ciudad. Cosa que no secedía en los últimos años del edificio, pues habiendo vivido ahí comprobé que ninguno de nosotros tenía alguién viviendo en esos cuartos. El nuestro, al menos, estaba ocupado por cajas sucías y polvorientas de la oficina del licenciado del departamento de al frente en planta baja que era además el propietario antes de venderlo a la escuela que ocupa buena parte de la cuadra, y quienes decidieron demoler para construir y extender su programa con una preparatoria.

He recorrido el centro de la ciudad y encuentro que continúan apareciendo numerosos vacíos en los cuales los restos de los muros de colindancia, medianeros, de adobe, revelan lo que hubo. En contraste con esto, hay pocos edificios de departamentos modernos en el centro urbano. Algunos ocupan espacios urbanos de gran relevancia, otros, los menos, son más bien discretos. Aunque al parecer la mayoría se encuentra casi completamente ocupada, el edificio de la calle 12, cuando lo dejamos en el 2006, tendría la mitad de los departamentos vacíos. Las rentas se juzgaban muy altas para el estado de conservación que no era bueno, pero tampoco era malo. Creo que más bien se juzgaba esa expresión de antiguedad que tienen las líneas modernas para la mayoría de la gente.

Habrá muchas memorias aun reposando en la masa de escombros que aun aguarda ser recogida, pero en general, en mi opinión, la más importante es una vez más la manifestación de que Chihuahua se resiste a ser más ciudad.

Deseos de LABOR a fin de año / LABOR Wishes at the end of the year

December 20, 2008

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Lo reitero, feliz Navidad y año nuevo 2009! I insist, happy Christmas and New Year 2009!

Razones, por Calderón

November 30, 2008

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Otra vez Calderón pone las cosas claras.

Parque del Lago – Third Mention

October 29, 2008

Nuestro equipo conformado por Milagros Zingoni (Argentina, asociada de facultad, SALA ASU), Samantha Sears (EEUU, estudiante de la maestría de arquitectura, SALA de ASU), Ken McCown (EEUU, Profesor Asociado, SALA ASU), Andy Wilcox (EEUU, Profesor Asistente, CalPoliPomona), Kevin Hinders (EEUU, Profesor Asociado, University of Illinois at Urbana-Champaign), Tyler Stradling (EEUU, ex-alumno de la licenciatura de arquitectura de paisaje, SALA ASU) y un servidor ganó la tercera mención de honor en el concurso internacional “Parque del Lago” convocado por el gobierno de la ciudad de Quito, la fundación Vida para Quito, y el colegio de arquitectos del Ecuador. Hubo 194 inscritos, 120 proyectos entregados, 2 descalificados, 50% de proyectos ecuatorianos, 50% de proyectos internacionales. El primer lugar fue un equipo ecuatoriano, el segundo un colombiano, el tercero uno de EEUU (de Harvard), la primera mención de Argentina, la segunda de Italia, y nosotros (EEUU-Argentina-México). El jurado estuvo compuesto por Anuradha Mathur, Charles Waldheim, Henry Carrión, Jordi Borja Sebastiá y Rosa Grena Kliass. http://www.concursoideasquito.com/veredicto.htm

Domar

October 22, 2008

En el aeropuerto de la Ciudad de Chihuahua el personal de tierra, los empleados, dicen adiós una vez que terminan con sus deberes debajo del avión. No están obligados a hacerlo a excepción de quién revisa algo en el tren frontal de aterrizaje, y ese ademán no es una despedida sino una aprobación. Al parecer esta persona tiene que mover o apretar algún mecanismo que aprueba que todo está listo. Momentos antes de esto, los pasajeros se alinearon, caminaron, hasta el avión. Dos filas se formaron, una por la puerta frontal y otra por la cola. Fue un proceso que tomó algunos minutos, entretanto un militar mexicano caminaba distraído por debajo del edificio de la terminal, frente a mis ojos y frente a mí, estando del otro lado del cristal que me detiene en una sala de espera antes de abordar mi vuelo.

Esta sala se encuentra en la planta baja del edificio. La sala se acristala de manera horizontal abriéndose hacia el característico paisaje chihuahuense. Esto es, a unos cuantos kilómetros, quizás 3, quizás 4, confinan al espacio macizos montañosos. Hay un puerto entre las masas junto casi al centro de la vista de esta sala de estar a través de los asientos –de plástico- de la espera. Creo que no es un buen proyecto de arquitectura. Para la despedida y la llegada el componente principal siguen siendo esas montañas que fueron ignoradas por el edificio. Aspiraría a que el horizonte se confinará también siguiendo el ir y venir de las elevaciones de las sierras, y el ir y venir de aviones aterrizando y despegando.

A fin de cuentas, las parciales masas permitidas por ese cristal hacia la expectativa del vuelo, y los pocos vuelos pues, hacen que ambos situaciones se acompañen efectivamente en un ritmo muy sopesado, que ahora encuentro muy de Chihuahua con mi percepción agudizada, a mi sentir y entender, por la partida de hace ya poco más de dos años.

Sobra decir que no hay prácticamente nadie en la sala de espera. Solo unos cuantos intendentes aburridos, hablando por teléfono, escuchando música grupera (que también se reduce ante esta tranquilidad). Me pregunto cuántos vuelos habrá en este domingo de otoño cuando la sala comienza a recibir otros huéspedes.

Pasaron los minutos, llegó nuestro avión, con él su muy sonriente sobrecargo que bromeaba con su figura de soldado con los empleados del aeropuerto, quizás tenía que ver si había clientes ante lo tranquilo del día y seguramente del vuelo de llegada. En realidad di cuenta de que era uno más del avión ya dentro de él, cuando su uniforme y el saludo recibiendo a los pasajeros dentro del avión corrigieron mi errónea percepción de que quizás parecía un policía más. Llego a mi asiento y me siento al lado de un señor que al par de minutos me saca plática, me dice en su castellano de hijo de mexicanos y de alguién que nunca ha vivido en México que se llama Frank, que también va a Phoenix pero que vive en Prescott, y que fue a Chihuahua, a la feria ganadera, a dar una demostración de cómo se pueden domar caballos… sin violencia.